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En el recuerdo

martes 20 de octubre de 2009

La eternidad nunca será tal hasta que cada uno de los pasos
permanezcan marcados a fuego en la memoria
de los seres a nosotros más allegados,
honrándonos con la presencia entre los cartílagos
de los peces de la mar más calma y más serena,
más allá de toda disputa que siempre es ajena
y que nos desprecia con mil enjambres de avispas en la olvidada escalera.

Nuestros sabores serán suyos cuando en el fragor
del dulce néctar de miel la siembra amanezca con rayos de madreselva,
con azúcar salado por aguas de felicidad plena,
por olores a mil sonrisas sin pudores de azules despejados
al alba de la luna llena. Aclarados tal vez al saber
que la sombra es luz allá donde el recuerdo alcanza aquello a lo que mis dedos no llegan.


Un abrazo, jota