Por los yermos sempiternos campos y por las frías desoladas estepas
vaga un caminar que, entre fuegos del averno y más mundanos,
paso a paso se quema.
No le pregunten su nombre
no se empeñen,
pues la acción que precede al hombre
y que acontece al carente, no es otra
que el estertor de tormentas furibundas
que claman al cielo por un ser que no se dibuje en el éter,
ni en el cáliz complaciente, ni en poemas ajados
que, con membrete de mil fieles,
salgan a relucir las urracas en busca de oro,
o sastres que esculpen el más fino esparto en bloques de mármol,
con el único sentido de perpetuar
el estudio de las eternas maneras del desencuentro,
ahora que yo ya no vengo,
y que al revolver, seguiré apostando por el intento.
Aunque no ya de una manera frágil, no ya en un instante baldío,
en el que ruegos, preguntas y menesteres deben ser recitados,
sólo por conseguir un plato de sopa y un abrazo partido
y no por las sensación de mirar hacia lo más alto.
Ahora ya me sumerjo en mi playa,
vuelo cada vez más bajo,
bebo de mi sangre como quien respira,
puedo, quiero, voy, y lo hago.
Sin mirar por el retrovisor,
esperando que espero lo esperado,
sin arriesgar, porque mi vida es riesgo,
con todo lo que tengo, que soy yo, y que sin mí se acabó el trato.
No propongo saludar al nuevo día,
ni al brillo del mañana sumido en el hipotético quizá más zafio.
Sólo salgo a gritar que aquí estoy de nuevo, mira,
para que luego yo no me diga
que, por no querer lo que se quiso,
al final el querer no quiso tanto.
Así que, como buen ejemplo de dónde vivimos
voy a terminar repitiéndome una vez más en mi relato,
que la sarna de abril no trae buitres a mi presente
si mi pasado no quiso beber de aquel enorme lago.
... y muy buenas
miércoles 28 de enero de 2009
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2 comentarios:
Situaría este poema en las antípodas de lo que, temáticamente, hace Benedetti (poeta al cual no soporto, aunque no niego su calidad) en muchos de los suyos.
Por otra parte, no soy capaz de comprender su actividad. Bendita inspiración la suya.
Un saludo.
S.Dedalus, te agradezco tu comentario, pero Mario Benedetti es Mario Benedetti.
Muchas gracias de nuevo.
Un saludo.
Óliver
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