Varando por el camino,
ahondando en las fauces
que conducen entre los mares
constelaciones desdibujadas,
con famélicos presentadores
de una pasión desorbitada, hueca,
camaleónica cual reflejos de lata.
Ya no existen comediantes,
de pasados futuros en burdeles
con mujeres más sabias que las princesas,
ellas, que prefirieron ahogar los males
introduciendo mensajes en una gran botella.
Salieron de plano las ventanas,
el óxido de las bisagras
las dejó cerradas a cal y llanto,
el salitre de los huesos prefirió
no abrirlas por austeras codicias,
perdidas en su amarre
antes de que la tormenta fuera brisa,
con exorbitantes cantos, venidos en bajeles
de velas sin motor y sin viento para el anclaje.
Así, navegando, soid me reveló algo,
mientras tocaba un piano de cola
en un tugurio de ninguna parte,
aunque no les miento si les aclaro
que pudo ser el efecto de cualquier droga,
o incluso de una adulterada coca-cola,
que me hizo escucharle como si fuera el santo padre:
“Si van por la Isla Sin Lastre
pregunten por Adolfo el cura,
famoso sastre y exorcista,
además de un poco hijo de puta.
Díganle que van de parte mía,
la primera copa y la cama la tienen asegurada.
Después vaguen, lean, jueguen,
bailen, salten, corran, paren,
lloren, duerman, y, tras esto,
amen sin ningún consuelo,
amen como si les fuera la vida en ello,
amen como si no buscaran,
amen encontrando la mañana dorada,
amen sufriendo lo vivido,
ámense a ustedes, su enemigo maldito,
amen el onanismo, el voyeurismo,
y ámenme a mí, aunque hoy sea domingo.
Tras esto ódienme, para así completar el hechizo.
Pero eso sí, antes de proceder con el acto,
quemen todas sus pieles, sus charadas,
y que el bombeo sea su verdadera morada.
Vuelvan a alojarse
en sucios y oscuros moteles,
coman basura de las esquinas,
límpiense luego con los agujeros de los calcetines,
esos que dejan ver sus uñas, pinreles,
y el velo negro que se agolpa entre las sienes.
Hagan lo que hagan después
échenlo con gusto fuera de las letrinas,
que apeste de buena gana su casa,
y puedan limpiar el lugar infecto, comenzando por la cocina.”
¿Qué puedo contarles
de tan absurda revelación?
Pues que desperté sobre un colchón de chinches,
abrazado a una espada,
con un pañuelo en la cabeza,
una pata de madera,
una botella vacía,
y el estómago repleto de ron.
Y sí, puedo estar borracho,
pero ni mucho menos me marcho
con el cambio de marea,
que ni esto es verano,
ni vivo en la lejana estepa.
Simplemente cuento lo que veo
aunque mi tinta se haya velado
y mi sangre sea oscura,
que nada me para ahora,
y os lo digo, no lo hará nunca.
El tiempo es tan relativo en el espacio
que andar deprisa significa correr muy despacio,
por eso los pasos me son tan preciados,
que no hay zapato que encaje en mis pies
si lo que quiero es andar del revés.
¿Todavía la piedra es plana y con dragones?
domingo 4 de enero de 2009
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4 comentarios:
Ójala venga el año repleto de moteles sucios y oscuros, ójala vaciemos todas las botellas que caigan en nuestras manos, ójala soltemos todo el lastre que nos atenaza.
Feliz año, sé feliz el resto de tu vida, Ignacio
Muchos ójalas, quizá demasiados, por lo menos para mí. Creo que implican anhelo más que voluntad, y ojo, no lo digo por ti, lo digo también por mí.
Sobre lo de la felicidad el resto de mi vida, ni soy más ni menos que cualquier otro ser humano. Punset decía que la búsqueda de la felicidad es algo relativamente nuevo (supongo o quiero suponer que se refería a la generalidad), debido a la mayor esperanza de vida que ahora tiene el ser humano.
Yo creo que es un término tan abstracto y tan subjetivo, que te digo sinceramente que en mi mundo yo soy muy feliz. Como diría el gran Rosendo: "no pienses que estoy triste si no me ves sonreir, es simplemente despiste, maneras de vivir".
Un saludo, Ignacio
Me pregunto qué casas de pitufos llegaste a comer antes de vivir esta iluminación que compartes, tan gentilmente, con nosotros y te aconsejo muy carecidamente a que digas...
... NO A LAS DROGAS
Ahora, fuera coñas, sólo decirte que me ha gustado aunque se ha extendido más de lo que acostumbro a leer en un blog... y lo he hecho, válgame Dios, jajaja
Un fuerte abrazo desde el Otro Lado
Borja, y a mí que me hubiera gustado que hubiera sido alguna droga. Creo que con tanta comida en estos días, y tanta gula desmedida por mi parte, han provocado que vea enanitos verdes, jajaja. Ya parezco Camino, cagonlaputa (es que ayer fui a verla y no salí del cine a la hora de proyección porque la última vez que lo hice fue con "spiderman 3", y claro, al menos esta es algo mejor, creo).
Bueno, pues me alegro de que te haya gustado y de que lo hayas leído entero, válgame dios, jajaja
Un saludo
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