El balcón anuncia caídas,
las puertas se cierran con apenas dos bridas.
No faltes a la comida de la caridad,
ya que por asistir a tan precioso festín,
dos monjas y un arlequín
alegrarán la sobremesa
a mendigos de talonarios y tarjetas de empresa.
Son estas las fechas de la redención,
de abrazar a tu prójimo con santa devoción,
de perder el culo por intentar la sonrisa
y que la estética boca operada
reviente por lo forzada.
En fin, que tras tanta rima fácil
seguiré con mi sal de frutas,
y no perderé ripio en la gula,
saltando de mesa en mesa
hasta llenar de vacío el estómago,
que el esófago ya lo cierro
para que todo lo que he tragado
se quede, por supuesto, bien dentro.
No tiene por qué nevar
en la dura meseta para ver el blanco de la cal,
ni los desconchados en las paredes
que reflejan los años
de bramidos sin rumbo, anclados con alfileres.
Cojines desasidos del sofá
buscando el sillón del vecino,
o el escaño del juez que vive
en la Calle Pilatos, número cinco.
Así que brindemos con panderetas,
que ya toallas nos sobran:
diecisiete más dos, que resultan una,
eso sí, de colores ambidiestra.
Pero si quieren que les cuente
lo que es capaz de adivinar cualquiera,
diré que cuando veo ondear una bandera
contemplo dos tibias y una calavera,
con la intención de presentar a todo el que venga
el lugar donde yo nací: una España grande, y muy muy negra.
A media asta
domingo 28 de diciembre de 2008
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7 comentarios:
Demasiado negra. No tiene por qué nevar, en efecto, pero nieva...
Lo triste es que no es España el único país en el que nieva sin nevar. Ni en el que el negro de una nieve que siempre ha sido blanca se está asentando de manera peligrosa.
Pedro, y que siga nevando, hasta la saciedad. Tenemos los sentidos tan atrofiados, por lo menos yo, que no llego a funcionar hasta que la nieve no me llega por las orejas.
S.Dedalus, yo creo que la autocrítica es el mejor remedio contra todo este "y tú más". Si España no es la única, allá ellos. Te digo por experiencia que si realmente me fijo en todo lo que hay fuera de mi alcance, me quedo en mi casita, encerrado y quieto, para que no desbordarme.
Saludos
Me decías algo acerca de lo mucho que venía a cuento mi ambientación...
Esta tuya no tiene nada que envidiarle a la mía. Y sí, que siga nevando.
Un fuerte abrazo desde el Otro Lado
Que nieva, que nieva, la virgen de la cueva, que decía la canción (ya sé que era con otro fenómeno meteorológico, pero con estos fríos, cambio la letra al contado).
Y a ver si de tanto nevar, se cumple el refrán de año de nieves, año de bienes (habrá que ver a qué bienes se refiere el refrán, claro)
Un saludo
Brindemos con alegría, en tu invierno o en mi verano.
:)
Uf, que choque, verano e invierno. Mejor que brindemos con salud y en perspectiva, si te parece, vamos.
Un saludo
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